Hoy el día es nublado, gris y húmedo. No sé, pero solo sé pensar en ti. No en las puertas que abren el cielo, ni en las aguas que bañan tus ojos, sino en cómo sería el aire si estuvieses aquí. En estos blandos aposentos, como nubes, sin forma fija y suave, perdidos, pero con un rumbo. Me pregunto si quizás las nubes pasan por tu cabeza tanto como por la mía, y si el aire azota las ramas furioso dentro de ese palacio indefinido en el que cualquier cosa existe. Aquí, podrías perderte sin otro temor alguno que el que te encuentres y puedes no poder sin que las flechas de ojos ajenos se claven tan profundo como las palabras más dolorosas de un poeta triste. Y qué soy yo sino una poeta de poca monta escribiéndote.
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