En la incertidumbre de si en esta oscura boca de lobo hay un nosotros. Y, cariño, tienes un color en las mejillas. El reloj que dio las 00:00 y no había estrellas. No sé si quiero saber. Y cuando paso por la calle tan solo puedo ver tu cara en los demás, silbando la melodía que me hacer pensar en ti. Sigo imaginando cómo huelen tus camisetas, y si ordenas tus pensamientos antes de dormir. Espero que no seas de los que tienden la ropa sin pinzas porque a la gente le gusta robar, sobre todo besos. Pasar las madrugadas enredados en sábanas y abrir la ventana porque hace calor, suspirando y sonriendo. Altas horas de la noche hablando de nada mientras pensamos en todo con el debate de política de tardes horas suelta una larga retahíla sobre los jóvenes de hoy en día. Negar querernos pero sonreír al hablar. Y si alguien me invita, estoy demasiado ocupada siendo tuya para caer por otra persona.