martes
Agua cristalina.
Eh, tú, sí, tú, respóndeme: ¿qué es de mi vida?
7:00am, una pared cruje pero yo ya estoy acostumbrada. De pequeña solía asustarme, y odiaba quedarme sola por esa misma razón. Sentía que la casa iba a derrumbarse o que alguien había venido a raptarme.
Abro los ojos.
Mas es un día más
¿Sigue yendo el reloj hacia la derecha, o ha cambiado el sentido? ¿Ha cambiado el sentido del reloj, o ha cambiado mi vida?
La ventana está abierta y hay un pequeño gorrión en el alféizar de la ventana. ¿Sienten los pájaros libertad? Y si no es así, ¿de dónde hemos sacado eso de que volando se siente libertad? ¿Se siente libertad realmente?
8:00am, me dirijo al colegio, como todos los días. La campana ya ha sonado, como siempre. Todos están ya en clase, saludo a las únicas dos personas que me quieren y comenzamos la clase. Un cambio tras otro. Ojo, de clase, no de rutina. ¿Será mi vida siempre así? Me pregunto si algún día seré yo la que lleve un vida algo aceptable.
¿Que qué he estado haciendo durante estos últimos años? Supongo que he corrido al filo de la navaja, ¿no? He corrido, sin mirar al precipicio que ha estado debajo de mí durante tanto tiempo. Y he perdido el equilibrio muchas veces, y he caído tan bajo como si un peso se aferrase a mí. Error: un peso se aferraba a mí. He sabido trepar y volver a subir, pero no sin cortarme con la navaja. Hasta que vi cómo aquel agujero negro había estado esperando mi caída. Pero sigo en el filo de la navaja. Y, ¿habrá algún día en el que no?
3:00pm, mi padre me recoge y lleva a casa. Como, sola; como siempre. Hubo un tiempo en el que a esa hora no comía. No comía a ninguna hora, porque lo único que resonaba en mi cabeza era «gorda, gorda, gorda». Supongo que una de las mejores cosas que me ha pasado fue que mi madre me llevara al hospital. A ese sitio al que tanto odio.
Dime, ¿será mi vida algún día como imaginaba aquellas tardes vestida con ropa de mamá y unos grandes tacones calzados?
Una pregunta que me he hecho siempre es: ¿sienten algo los peces? Sus ojos están tan vacíos... tan vacíos como los que se reflejan en el espejo.
5:00pm, ya he hecho los deberes y no tengo nada que hacer, cómo no. Si tuviese algo en lo que pensar no pensaría todos los días en qué pensaría si tuviese algo en lo que pensar. ¿Y si muero tendré otra vida? ¿Y si tengo otra vida, estaré contenta con lo que tengo?
A veces pienso... error: cuando estoy feliz pienso que no debería serlo. ¿Por qué? No lo sé.
¿Dejarán algún día de acecharme los demonios con sus miradas indiscretas y sus susurros escalofriantes?
9:00pm, me ducho y ceno algo ligero. Como es habitual, me siento con mis padres a ver cualquier cosa en la televisión. Cuando encuentro la hora perfecta, me marcho a 'dormir'.
Tic, toc. Si cierro los ojos lo veo todo negro.
Toc, tic. No puedo dormir.
Tic, toc. Nada va bien. Mi mente y yo. Yo y mi mente. Mi corazón oprimido y yo. Yo y mi corazón oprimido. Mis muñecas rotas y yo. Yo y mis muñecas rotas.
Toc, tic. Duérmete ya.
Tic, toc. Hay un halo de luz naranja proveniente de la vela que se tambalea como si las olas la empujasen. La cera resbala como una avalancha cayendo a lo largo de un colina nevada. La cera se precipita como una cascada de agua cristalina sobre más agua cristalina.
La cera se está derritiendo, quemada por el fuego y el calor. La cera se va convirtiendo en líquido. Cada vez menos compacta, más disuelta, menos sólida, más fluida.
La vela se está destruyendo a sí misma. Derrumbándose lentamente sin que nadie se percate. Nadie menos yo.
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