viernes
Querido (o no tan querido) tú:
Esnífame. Léeme. Mírame. Conóceme. Necesítame.
He desconocido lo conocido. Tú ya no eres tú. Yo ya no soy yo. Ya no eres familiar. Te echo de menos.
Quiéreme como a ese cigarro matutino. Quiéreme como si tu más querido deseo fuese.
Léeme como a esas páginas en las que te sumerges. Léeme en braille. Léeme entre líneas.
Mírame como si de lo más cautivador me tratase.
Conóceme como dijeses: «como la palma de la mano». Conóceme y dime que la Coca-Cola no me gusta si no es con limón.
Esnífame como al último gramo de cocaína. Esnífame como al olor de los libros.
Necesítame como al café de las mañanas. Necesítame como a ese sueño que no acabaste.
Échame de menos como a esas tardes de lluvia. Échame de menos como si durmieses con la ventana entreabierta.
Bébeme como al café frío.
Ódiame como al viento que te despeina. Ódiame como a ese que te habla mientras escuchas música.
Siénteme como a un solo de guitarra. Siénteme como a una buena canción a volumen medio de madrugada.
Disfrútame como si del canto de los grillos al caer de la noche me tratase. Disfrútame como a una cerveza fría.
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