Mientras caes, el círculo se repite una y otra vez y justo cuando acaricias el vacío con tus dedos, la cuerda sube alejándote del dulce sabor de la derrota. Pero no es final hasta que el cordón te ha elevado tanto que has visto el suelo a milímetro. Te rindes y te dejas flotar hasta el más oscuro de los valles. Y profundo. A veces parece haber un claro, pero en el valle de las sombras y la muerte es una palabra prohibida. Pero el más vacío de los vacíos es aquel que dentro de ti reside, y se alimenta de todo aquello que parece emitir algo. Y sin hablar en segunda persona, todo se convierte en piedra, y en frío. El negro es el color más claro y cuanto más alto más bajo.
Retiro todas las palabras que he dicho y pido a Dios que me perdone por todos mis pecados.
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