Cómo saber dónde lo certero se pierde en la imaginación, y dónde lo real choca con la ficción. Sin saber nada pero sabiéndolo todo, allí dónde solíamos habitar. Perdernos al fondo de tu armario, o al final de tu cama. Y decirnos al oído las cosas que el corazón no puede decir. Tal vez yo compartiría un pedacito de mi libro favorito contigo, y tú me prestarías ese cuaderno en el que esos poemas con música imaginas. Bajo las sábanas podría ser nuestra localización, y manos entrelazadas el código postal.
No escape a los suspiros, ni a los círculos dibujados en la piel. El aire que sale de tu boca tambaleando las hojas de ese abeto junto a la ventana, haciendo milagros y levantando pequeñas montañas a lo largo de mi cuello.
Pero lo que más imagino, es tu presencia.
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