¿Recuerdas? Aquella tarde hubiéramos quedado. Y yo te hubiera dicho cuánto te necesitaba. Que eras como la goma de borrar en el estuche de un dibujante. Te pediría que me contaras tus secretos, que me preguntases lo que quisieses. Oh, por favor, vamos a volver al comienzo. Y si me hubieras dejado, yo habría intentado hacerte feliz. Quizás no pueda hacer otras cosas, pero te aseguro que quererte si podría. Que si tenemos que correr, corramos. Si tenemos que saltar, saltemos. Pero nadie me dijo que tendría que olvidar.
Perdóname, pero no sabes cómo eres. Y es que volar sería fácil comparado con describirte, porque es difícil describir cómo me hacías sentir. Eso eres. Para mí, eres la forma en que yo me sentía. Y es difícil, también, describir, no lo perfecto, sino lo ideal. Pero nadie me dijo que debería hacerlo en pasado. Y vuelvo al comienzo.
Aquella tarde hubiésemos quedado. Y yo te hubiera dicho cuánto te necesitaba. Pero no te lo dije. Y tú a mí tampoco. Ni tan siquiera quedamos. Ni siquiera nos vimos. Ni siquiera me quisiste.

No hay comentarios:
Publicar un comentario