Son esos momentos de duda, cuando estás desorientado. Cuando te sientes solo. Cuando tus sentimientos han sido machacados y pisoteados mil veces. Cuando ha estrujado tu corazón sin piedad ninguna. Cuando te han destrozado, y estás sin fe, con el alma en un puño mientras lloras desnudo en el suelo.
Sientes que ya nada tiene sentido.
Porque nada es peor que echar de menos algo que nunca tuviste.
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