Echo de menos aquellos días en los que no había nada que hacer. Nada que perder.
Echo de menos esos días en los que estás en la calle hasta que los grillos de han ido a dormir. En los que ya la luna está cansada.
Echo de menos los días en los que estás en casa de un amigo y ni tan siquiera recuerdas que tienes padres.
Echo de menos esos días en los que no eras culpable de nada. Todo ocurría ajeno a ti.
Echo de menos aquellos días en los que dentro de ti hay infinitas ideas que se esconden detrás de un impoluta inocencia.
Echo de menos esos días en los que todos son tus amigos, no hay prejuicios, no hay problemas. En los que tú eliges con quien estar. En los que ninguno sabe como es el otro en realidad.
Echo de menos los días en los hay colegio y dices tener dolor de barriga y por lástima te dejan quedarte en casa viendo en la televisión yo qué se qué, a yo no sé que hora.
Echo de menos aquellas noches viendo películas mientras finges que estás dormido.
Echo de menos las tardes de cielo naranja en la calle, viendo mariposas, corriendo, saltando, jugando, gritando, molestando, comiendo, andando, riendo, llorando.
Echo de menos cenar en la calle, con los niños.
Echo de menos aquel seronoser que te deja esa libertad legal.

Me encanta:)
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